NOS PREPARAMOS PARA PENTECOSTÉS

14.05.2024

"En el antiguo evangelio de pentecostés (Jn 14, 22 a 31), Judas Tadeo hace al Señor una pregunta, que todos nosotros hemos hecho también alguna vez. Judas ha colegido de la palabras del Señor que, después que él resucite, sólo se manifestará a sus discípulos, a lo que Judas dice: "Señor, ¿y qué ha sucedido, que vas a manifestarte a nosotros y no al mundo?" (v.22).

La respuesta de Jesús parece esquivar esa pregunta: "Si alguno me ama, guardará mi doctrina, y mi Padre lo amará, e iremos a él y habitaremos en él" (v.23). En verdad, esta es precisamente la respuesta a la pregunta del discípulo y a nuestra demanda del Espíritu.

No se puede anunciar el Espíritu de Dios como una mercancía. Sólo puede verle quien le lleva dentro.

El ver y el venir, el ver y el morar pertenecen aquí inseparablemente lo uno a lo otro. El Espíritu Santo mora en la palabra de Jesús, y la palabra no se posee meramente hablando, sino observándola, viviéndola. 

En la palabra vivida vive el que es la vida de la palabra."

(Joseph Ratzinger. 1976. El Dios de Jesucristo. Sígueme. Salamanca. pp.102 y 103)